VERBA HISPANICA XXXII • BARBARA PREGELJ 129 Barbara Pregelj DOI: 10.4312/vh.32.1.129-150 Editorial Malinc Universidad de Nova Gorica La importancia de la lectura para el campo literario Las historias y los libros son el hilo invisible que nos une a todas las personas del planeta. (Agustín Fernández Paz) El objetivo principal de este capítulo es reflexionar sobre una herramien- ta tradicional de la comunicación literaria, la lectura, desde la perspectiva del constructivismo radical y los estudios sistémicos de literatura. Según el constructivismo radical (Francisco Varela, Humberto Maturana, 1984), el significado del texto no es sino mero resultado de operaciones cognitivas de cada uno de sus lectores y lectoras, lo cual convierte la lectura en un instru- mento de polinterpretación. La ciencia empírica de la literatura (Siegfried J. Schmidt, 1995; Marijan Dović, 2004; Urška Perenič, 2010) pondera sus múltiples (y también contradictorias) formas (ideas, expresiones, significa- dos) que dejan de ser propias de un solo texto literario para convertirse en una característica del sistema mismo, constitutiva y propia de todos y cada uno de sus componentes. El dinámico y complejo proceso de construcción de significados de un texto literario viene multiplicado tanto por tres niveles del funcionamiento del sistema literario (el de la producción, el de la distri- bución y el de la recepción y reproducción), como también por la multipli- cación que dentro de los mismos sucede a través de cada uno de sus agentes. Son ellos los que hacen posible que un manuscrito se convierta en un libro y llegue a las manos de sus diferentes lectores. VERBA HISPANICA XXXII • LA LITERATURA EN ESPAÑOL DEL SIGLO XXI 130 La lectura La lectura representa una palabra clave y un imperativo de nuestras sociedades. Más allá del proceso de la decodificación de los signos, de la automatización (o no) del proceso lector, la competencia lectora es una de las más poderosas herramientas para orientarnos en el mundo actual y comprenderlo en su com- plejidad. Saber interpretar los signos no es propio solo de la literatura, pues un adulto debe también saber leer (e interpretar) números, notas, señales, mapas, gráficos, cuadros, etc. Se podría entonces decir que esta primera herra- mienta con la que aprendemos a descifrar los signos de un texto, es decir, a ir convirtiéndolos mediante ciertas operaciones cognitivas en mapas mentales y conceptos más abstractos, nos sirve de modelo en todas las lecturas posteriores en las que es preciso utilizar un parecido procedimiento cognitivo. No es de extrañar, por lo tanto, que, para nuestras sociedades utilitarias, la medición de su competencia de uso se haya convertido en una unidad de comparación de la eficacia de los sistemas educativos (como es el caso del informe PISA). La lectura de los textos, señala el pionero de la investigación de la historia del libro, Antony Grafton, va más allá de la pura lectura textual, pues está cargada de significado cultural y de prácticas asociadas; de ahí que la interpretación de los textos hoy vaya de la mano de la reconstrucción de comunidades in- telectuales y editoriales (2007: 144), de un espacio en el que intervienen la producción, circulación, recepción y consumo de las ideas materializadas en libros y otros soportes impresos y digitales (Saferstein, 2013: 143) en los que las lecturas ocupan un espacio central. Como sostiene el comparatista esloveno Tomo Virk en su Metodología actual de la investigación de literatura (1999), en sus orígenes la investigación literaria se centró en el estudio de la figura del autor. Posteriormente, el interés se acercó al texto literario, y sólo más tarde llegó el lector (y, consecuentemente, también el proceso de la lectura) a convertirse en el foco de atención investi- gadora. A pesar del pluralismo metodológico que los estudios sobre la litera- tura ofrecen en la actualidad, sabiendo ponderar nuevos aspectos (feministas, postcoloniales, etc.) previamente marginados, el interés central de los estudios literarios de hoy en día sigue siendo la tríada tradicional Autor – Texto – Lec- tor. Es a través del estudio de los mismos que ha empezado a surgir el interés por las cuestiones sistémicas de la literatura, es decir, por las relaciones y la comunicación entre los elementos propiamente literarios y los aspectos no literarios. VERBA HISPANICA XXXII • BARBARA PREGELJ 131 Dentro de este marco, se ha comenzado a prestar mayor atención al proceso de lectura y a la existencia de sus múltiples formas propias, más allá del texto literario. Nuestra opción va por un enfoque sistémico en el que se estudien los componentes del sistema literario. De acuerdo con el constructivismo radical (fundamentado por los biólogos cognitivos Humberto Maturana y Francisco Varela en su obra El árbol de co- nocimiento 1 ), un organismo vivo es un sistema autopoético, es decir, un sistema autónomo y estructuralmente determinado, organizado de forma autoproduc- tora, autorreguladora y autorreferencial. Todas las operaciones del sistema, también las cognitivas, están subordinadas al mantenimiento y a la mejora del propio sistema, que, de este modo, se determina por la forma específica en la que el ser vivo realiza su autopoiesis. Esto significa que «lo que vivimos y lo que experimentamos, lo que conocemos y llegamos a saber está necesa- riamente construido con nuestros propios materiales, y solo se puede explicar de acuerdo con nuestra manera y forma de construir» (Glasersfeld, 1981: 35, citado por Maldonado Alemán, 1990: 489). Descartada la posibilidad de conocimiento objetivo de la realidad, la ciencia empírica de literatura, basándose en el constructivismo radical, sostiene que el significado del texto literario no puede ser considerado una cualidad au- tónoma del texto ni tampoco producto de la interacción entre el texto y su lector (como considera la estética de la recepción), sino que es mero resultado de operaciones cognitivas del lector. La comprensión de un texto literario es un proceso dinámico y complejo de construcción de significado. El lector, siguiendo las pautas establecidas por sus propios conocimientos, expectativas, convenciones literarias, etc., desarrolla una estrategia de lectura determina- da, que acabará adjudicando al texto un significado concreto de acuerdo con sus propios condicionantes previos. Qué tipo de significado le asigne al texto dependerá de las estrategias de adjudicación empleadas, que pueden variar de individuo a individuo. La coincidencia de significados producidos por distin- tos lectores del mismo texto se debe, por lo tanto, al empleo de estrategias de lectura y convenciones literarias semejantes entre los individuos que, al haber tenido un proceso similar de socialización, disponen de modelos de realidad y de convenciones literarias, lingüísticas, estéticas afines (Maldonado Alemán, 1990: 489). 1 El libro salió en su original español en 1984, pero fue su traducción inglesa con el título de The Tree of Knowledge (1987) la que lo convirtió en una ineludible referencia del construc- tivismo radical y de la ciencia empírica de literatura. VERBA HISPANICA XXXII • LA LITERATURA EN ESPAÑOL DEL SIGLO XXI 132 Para la ciencia empírica de literatura la lectura es, por lo tanto, una herramien- ta de polinterpretación, integrada como tal en distintos sistemas sociales y culturales. A continuación, vamos a ver cómo su carácter determina el propio sistema literario. Los estudios empíricos de la literatura y la mediación literaria Además de los estudiosos de la sociología de la literatura (Robert Escarpit, Arnold Hauser), fueron los formalistas rusos (sobre todo Borís Eichenbaum, Yuri Tiniánov y Víktor Shklovski) quienes profundizaron en la literariedad – es decir, en lo que hace de un texto una obra literaria–, así como en las relacio- nes entre la obra literaria y los cambiantes contextos sociohistóricos. El mismo interés, aunque desde epistemologías distintas, puede apreciarse también en los escritos de Roman Jakobson (Lingüística y poética), Mijaíl Bajtín (Teoría y estética de la novela), Roman Ingarden (La obra de arte literaria), Roland Barthes (Elementos de semiología), Gilles Deleuze (¿Cómo reconocer el estructuralismo?), Claudio Guillén (Literatura como sistema) y en la estética de la recepción, espe- cialmente en Hans Robert Jauss (Historia literaria como provocación) (Perenič, 2010: 11-23). Es, sin embargo, el marco de las investigaciones de la teoría empírica de la lite- ratura el que señala que un texto literario (concebido como tal porque las con- venciones sociales así lo determinan) ya no puede entenderse fuera del complejo sistema que ha llegado a formar la literatura y en el que participan ciertas accio- nes que le permitan que «viva» en calidad de texto literario. Todas estas acciones se refieren al texto y según el pionero de la ciencia empírica de la literatura, Siegfried J. Schmidt (Grundriß der empirischen Literaturwissenschaft, 1980), abar- can las relativas a la producción, la mediación, la recepción y la transformación. Es a través de la producción que se crea la base de la comunicación (un texto literario) que, como un comunicado, puede ser transmitido de diferentes modos (multiplicado, difundido, comercializado) a distintos tipos de receptores. Es- tos lo reciben como objeto de comunicación literaria y desde el mismo pueden producir nuevos textos (transformándolo en críticas, interpretaciones, traduc- ciones, etc.). Estos cuatro tipos diferentes de acciones, sostiene Francisco Chico Rico, se encuentran temporal y causalmente relacionados entre sí: la producción precede a la mediación; la mediación precede a la recepción y, por último, la recepción precede a la transformación. A su vez, normalmente la mediación es posible porque un texto ha sido producido; la recepción se puede llevar a cabo porque el receptor puede tener en sus manos el texto de un determinado autor y VERBA HISPANICA XXXII • BARBARA PREGELJ 133 la transformación es sólo posible porque el transformador ha recibido con ante- rioridad dicho texto (1995: 23-24). Aunque los investigadores no lo mencionan explícitamente, es obvio que la lectura es la herramienta principal de todas las acciones y de todos los niveles del sistema literario. El nuevo modelo interdisciplinar de investigación literaria, cuya base es el cons- tructivismo radical, que en su aplicación utiliza herramientas de investigación propias de la sociología, constituye el cambio de paradigma más radical hasta la fecha: como, de acuerdo a las investigaciones empíricas, la esencia de un texto literario ya no puede residir en su literariedad (ni mucho menos en un signifi- cado único percibido por todos sus lectores, véase Dović, 2004: 85-86), el foco de atención central lo constituyen los distintos aspectos y agentes que permiten la existencia misma del sistema de comunicación literaria, es decir, la multi- plicidad de lecturas de uno o varios textos literarios. La situación económica y social, política y cultural de un productor literario se convierten en elementos imprescindibles de la investigación literaria, y lo mismo cabe decir del análisis del mercado literario, la situación institucional de la literatura, los estudios de perfiles de lectores o las maneras en las que leen (Dović, 2004: 50-56; 2007). Los mediadores como agentes en el campo literario y/o editorial Para Siegfried Schmidt, las editoriales son el ejemplo más paradigmático de mediación, ya que su actividad abarca cuatro operaciones básicas (todas ellas basadas en distintas formas y funciones de la lectura): procesos de lec- tura propiamente dicha (se trata de la lectura de un texto en un sentido muy amplio, dado que abarca también su edición y la decisión de publicarlo), la realización del medio adecuado (a través de procesos de diseño, correccio- nes, preparación de la impresión, la adaptación de un texto a un soporte que pueda ser leído), la distribución (ofrecer el producto a un público lector) y la venta, cuyo objetivo es convencer al máximo número posible de potenciales lectores (Dović, 2004: 52). Para entender mejor este proceso, conviene revisar los aportes de los estudios de la edición editorial, que a partir del siglo XX ubican la edición dentro de la industria cultural. Fue Robert Darnton quien desarrolló un esquema que describe la circulación de los libros y que es aplicable a partir del siglo XVIII (Kovač, 2009: 65). El punto de arranque del así llamado circuito comunicativo del libro es un autor como productor; se continúa con el editor (si este no VERBA HISPANICA XXXII • LA LITERATURA EN ESPAÑOL DEL SIGLO XXI 134 interviene en el proceso, su papel lo asume el librero); y posteriormente, el texto llega al impresor. Luego se distribuye, lo vende el librero y, finalmente, llega al lector (Darnton, 1990: 111, en Kovač, 2009: 63-67). El modelo de Dar- nton, a pesar de sufrir algunas modificaciones 2 , sigue utilizándose. No obstan- te, como también admite Kovač, a pesar de que este modelo describe con gran claridad el circuito comunicativo del libro, no pueden explicarse a través de él ni de los mecanismos ni de las fuerzas que hacen que unos libros persistan y otros no, que unos se traduzcan, se adapten y cambien de soporte y otros no (2009: 68). No obstante, el concepto de campo editorial elaborado por John Thompson 3 (en el que aplica al ámbito editorial la noción del campo literario elaborada por Pierre Bourdieu) sí puede aclarar algunas de las preguntas que deja abiertas el circuito comunicativo del libro. Así, Thompson entiende el campo editorial como un espacio en el que las editoriales ocupan posiciones distintas que de- penden de la cantidad de recursos de los que disponen: el capital económico (las fuentes financieras acumuladas), el capital simbólico (el prestigio de la editorial), el capital intelectual (derecho a usar distintos tipos de contenidos) y el capital humano (los empleados de la editorial con todos sus conocimien- tos). El campo editorial es, igual que el campo cultural mismo analizado por Bourdieu, un lugar de conflictos y de luchas constantes. Es altamente com- petitivo y muy estructurado, ya que dentro de él existen varios campos lite- rarios o subcampos que presentan sus propias dinámicas, determinadas por el contenido de libros que publican. Además, en el campo editorial influye fuertemente el contexto social 4 , así como el mercado en el que son lanzados sus productos. Dentro de estos subcampos editoriales, la producción de los li- bros y su salida al mercado requiere competencias distintas y condiciona tanto la organización interna como la externa de las editoriales, pero también de la propia industria editorial, con sus asociaciones y ferias de libros específicas. Según Thompson, el tamaño del campo editorial está condicionado por las fronteras lingüísticas (que a su vez pueden presentar limitaciones a nivel 2 Entre ellas, las que han propuesto Thomas Adams y Nicholas Barker, quienes señalan que en lugar de grupos de personas que componen la red de comunicación es mejor hablar de cinco elementos que encarnan el ciclo vital del libro: la edición, la producción de un libro, su distribución, la recepción y su supervivencia (en Kovač, 2009: 67-68). 3 En la presentación de su teoría sigo a la exposición de Miha Kovač (2009: 69-72). 4 Kovač afirma que la noción europea del libro, y por ello también su posición en el mercado, a diferencia de lo que ocurre en EE. UU., siempre ha sido particular: el libro ha sido enten- dido como un objeto de mercado, pero también un bien común y por lo tanto ha gozado de distintos apoyos a nivel del Estado y de la Comunidad Europea (2005: 16-17). VERBA HISPANICA XXXII • BARBARA PREGELJ 135 nacional, pueden ser las de antiguos imperios o las de los países que comparten la misma lengua), por la naturaleza misma del libro (un objeto relativamen- te grande y pesado con considerables gastos de transporte) y asimismo está determinado por sus vínculos con otros campos sociales. Si nos mantenemos dentro del campo de la edición de libros de Literatura infantil y juvenil y manuales, por ejemplo, los condicionamientos incluyen los del campo escolar y los de las políticas educativas, entre otros. El libro (y la lectura) en los campos editoriales esloveno, español y latinoamericano Para poder estimar la diseminación del libro en una sociedad, se deben tener en cuenta cinco indicadores: los números de títulos publicados, ejemplares vendidos y préstamos bibliotecarios; el retorno sobre el capital de un títu- lo nuevo, que revela el rendimiento de la industria editorial; y, finalmente, el porcentaje de la gente con formación secundaria y terciaria, que indica el volumen potencial del mercado librero (Kovač, 2016: 37). Al hablar de los campos editoriales esloveno 5 , español 6 y latinoamericano 7 actuales, tomados todos ellos como un ejemplo e invitación a investigar otros campos editoriales, podemos considerar las siguientes características, que se apoyan en datos que no siempre se recogen con el mismo rigor (o no se recogen siquiera): 1) El campo literario esloveno es pequeño y dispone de un reducido nú- mero de hablantes, es decir, potenciales lectores, aunque está creciendo paulatinamente, ya que en 1945 la población del país era de aproxima- damente 1.450.000 y en 2020 ya cuenta con 2.111.461 habitantes (SURS 2022). En cambio, el campo literario español es mucho más grande, dado que en España existen 47,42 millones de habitantes a los que hay que sumar otros 662 millones de habitantes de América Latina y el Caribe, asentados en 22 países. 5 Las fuentes de datos para Eslovenia han sido la Biblioteca Nacional y Universitaria (NUK) y el Instituto de Estadística de la República de Eslovenia (SURS). 6 Reproduzco a continuación los datos más destacados referentes al año 2022 que brinda el último informe del comercio interior preparado por la Federación de Gremios de Editores de España. Puesto que este todavía no está completo, lo cotejo con el del 2021, añadiendo estos datos también. 7 Los datos sobre el mercado librero de América Latina provienen del informe The Global Publishing Industry in 2022 publicado por la WIPO (World Intellectual Property Organiza- tion) y una ponencia del agente literario Pablo de la Vega presentada en la Feria Internacio- nal del Libro de Guadalajara en 2023. VERBA HISPANICA XXXII • LA LITERATURA EN ESPAÑOL DEL SIGLO XXI 136 2) El libro esloveno ha pasado de ser «un bien cultural fundamental» y el ám- bito editorial «de importancia cultural especial» (durante la época socialis- ta y yugoslava) (Žnidaršič, 1982: 7) 8 a un producto económico (Duša, 2005: 38-47) que recibe ciertas subvenciones estatales del Ministerio de Cultura (hasta 2009) y de la Agencia Pública de Libro (fundada en 2009). Aunque no haya sufrido cambios tan radicales, el libro en España goza de subven- ciones que otorgan tanto el Ministerio de Cultura como los gobiernos au- tonómicos y locales, así como distintos institutos (entre otros, el Instituto Ramon Llul, el Instituto Vasco Etxepare y el Institut de Estudis Balearics). En América Latina hay programas de ayuda para los editores nacionales (Ministerios de Cultura) y los extranjeros (en la compra de derechos), tales como Sur (Argentina), Ida (Uruguay), Protrad (México), etc. 3) En 1945, el campo editorial esloveno estaba compuesto por cinco edito- riales; en los años 80, por veinte (Rugelj, 2010: 62). Después de 1991, las editoriales se privatizaron, algunas dejaron de existir, otras se fundaron, de modo que en 2021, según los datos de la Biblioteca Nacional, fueron 471 editoriales las que publicaron hasta 5 títulos, 65 editoriales las que publicaron hasta 10 títulos, 32 editoriales las que publicaron hasta 20 tí- tulos nuevos, 20 editoriales las que publicaron hasta 50 títulos nuevos, 11 editoriales las que publicaron hasta 100 títulos nuevos y 3 editoriales las que publicaron más de 100 títulos (NUK 9 , 2022). Actualmente, en el campo editorial esloveno hay una editorial grande (más de 200 empleados), varias editoriales pequeñas (hasta 49 empleados) y muchas microeditoriales (Rugelj, 2010: 111-112). En España, en 2021, había 778 editoriales agremiadas (es decir, miembros del gremio de editores) y otras 1.048 que han editado algún libro y no lo estaban. Tanto el número de las editoriales agremiadas como las que no son miembros del gremio está aumentando cada año. Su tamaño se mide por la facturación y se consideran editoriales muy grandes las que facturan más de 60 millones al año (8 en el año 2021), grandes las que facturan entre 8 Como señala Žnidaršič, también en la época socialista el criterio económico, sobre todo a partir de los años setenta, era muy importante (1982: 7-8). 9 NUK es el acrónimo de la Biblioteca Nacional y Universitaria (Narodna in univerzitetna knjižnica). La Biblioteca Nacional es la institución que en Eslovenia se encarga de preparar distintas estadísticas vinculadas con la publicación de libros. La referencia a NUK en todo este artículo se refiere a los textos Založniki knjig in brošur y Knjige in brošure tiskane, enume- rados en la bibliografía. Dado que la autoría corresponde a la Biblioteca Nacional, los cito bajo NUK. VERBA HISPANICA XXXII • BARBARA PREGELJ 137 18 y 60 millones (14), medianas las que facturan entre 2,4 y 18 millones (104) y pequeñas las que facturan hasta 2,4 millones (652). El 32 % de las editoriales forma parte de un grupo; el resto (el 68 %) son independientes. Las editoriales agremiadas radican en su mayoría en Madrid (307), seguida por Cataluña (236), Valencia (64), Andalucía (59), Euskadi (47), Galicia (42) y Castilla y León (23) (Informe, 2021: 18-25). 4) El número de títulos de libros publicados está creciendo más rápido que el número de habitantes: en 1945 se publicaron en Eslovenia 550 libros; en 1975, 1.674; en 1995, 3.193; después del año 2000, el promedio de títulos nuevos supera los 5.000 títulos anuales 10 . Esto significa que el número de títulos publicados en esloveno se ha duplicado, mientras que la población ha ido creciendo mucho más paulatinamente. Pasa lo mismo en España y América Latina. En España, en 2022 se editaron 83.091 libros (el número de los ISBN asignados es bastante mayor y alcanza un total de 95.811). En 2021 se editaron 55.197 títulos en formato papel y 24.176 en formato digi- tal, lo que significa un aumento del 9,3 % respecto al 2020, año en que se registró un número menor de libros publicados en comparación con 2019, cuando se publicaron 28.350 títulos. (Informe, 2021: 34). 5) En 2020, de un total de 5.311 títulos publicados en Eslovenia, 3.869 fueron textos originalmente escritos en esloveno (73 %) y 1.451 fueron traduccio- nes (27 %). Entre los libros publicados entre 2009 y 2020, el número de obras literarias es estable y ronda los 1.900 títulos (1.958 en 2009 y 1.959 en 2020), lo que corresponde a un 37 % de toda la producción. Entre los títulos originariamente escritos en esloveno, el género mejor representado es la novela (un 33 %). Entre todas las novelas publicadas, un 27 % corres- ponde a textos escritos en esloveno y el 73 %, a traducciones), mientras que el 14 % de los textos literarios publicados fueron libros de poesía (del cual, un 80 % estaba escrita originariamente en esloveno y un 20 % eran traducciones) y un 1 % obras de teatro (NUK, 2022). En Eslovenia, en 2022 se publicaron 1.035 títulos de Literatura infantil y juvenil (Neuslišana mladost, 2023: 8). Según los datos de la WIPO (World Intellectual Proper- ty Organization), los números de títulos de Literatura infantil y juvenil en los países de habla hispana son los siguientes: 9.150 títulos publicados en España; 1.953, en México; 1.537, en Colombia y 152, en Ecuador. 10 Según los datos de Book Markets in Europe, Buch und Buchhandel in Zahlen y Book Industry Sta- tistics, facilitados por Kovač, estas tendencias son comunes, ya que, respecto a 1975, el núme- ro de títulos publicados en 2013 en Gran Bretaña presentaba un crecimiento del 417 %; en Alemania, del 64 %; y en Holanda, del 11 % (2016: 45). VERBA HISPANICA XXXII • LA LITERATURA EN ESPAÑOL DEL SIGLO XXI 138 Entre los títulos editados en España en 2021, un 40,1 % (22.126 títulos) co- rresponde a no-ficción, un 21,1 % (11.664 títulos) a la ficción para adultos (novela, 17,3 %; poesía y teatro, 1,2 %; crítica y ensayos literarios, 2,6 %), y un 3,1 % (1.737 títulos) a los cómics (Informe, 2021: 37). Las lenguas en las que se editan los libros en España se distribuyen de la siguiente manera: un 76 % se edita en castellano; un 13,7 %, en catalán; un 2,3 %, en euskera; y un 2,2 %, en gallego. El número de títulos vivos, es decir, asequibles en el mercado, está aumentando y en 2020 asciendió a 794.823 títulos. Las tiradas de los títulos publicados se están reduciendo en todo el mundo. En Eslovenia, según los datos de la Biblioteca Nacional, se ha pasado de 1.520 en el año 2009 a 896 en el 2021, aunque esta tendencia podía apre- ciarse ya antes (NUK, 2022). En España las tiradas han ido decreciendo paulatinamente respecto al 2017, cuando la tirada ascendía a 3.995 ejemplares (Informe, 2021: 34). En 2022, por ejemplo, la tirada media fue de 3.610 ejemplares, lo que significó un leve aumento respecto al 2021. 6) El número de préstamos bibliotecarios está creciendo en Eslovenia: entre 1973 y 2013, los espacios destinados a las bibliotecas, el número del perso- nal, de los miembros de las bibliotecas y el fondo bibliotecario se duplicó, y el número de préstamos bibliotecarios se triplicó (Kovač, 2016). 7) Los estudios sobre la lectura en Eslovenia llevados a cabo en varias oca- siones entre 1973 y 2019 señalan que el porcentaje de los lectores ronda alrededor del 70 %. Entre los lectores de la última encuesta (del 2019), el 25 % lee también e-books y el 48 % lee igualmente libros no escritos en esloveno (entre las lenguas mencionadas predomina el inglés). Solo un 9 % de los lectores lee libros cada día, mientras que el promedio de lectura de los que leen es de 10 libros al año. Un 47 % de los participantes en la encuesta afirmaron comprar libros impresos y/o e-books. Los números recogidos en el informe Hábitos de lectura y compra de libros en España 11 para el 2023 señalan que el porcentaje total de lectores de 14 años o más se sitúa en un 95,5 % (lo que significa que los entrevistados leen algún 11 El estudio de hábitos de lectura entre 2000 y 2012 en España fue llevado a cabo por la Fe- deración de Gremios de Editores de España (FGEE), con la colaboración de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura. Desde 2012, la única fuente de referencia para el seguimiento de la evolución del fenómeno de la lectura es la En- cuesta de hábitos y prácticas culturales que el MECD realiza aproximadamente cada cuatro años. Por ello, el FGEE en 2017 retoma el estudio que desde entonces se hace anualmente. VERBA HISPANICA XXXII • BARBARA PREGELJ 139 tipo de material, en cualquier formato o soporte, ya sea impreso o digital, al menos una vez al trimestre), de los cuales periódicos (71,2 %) y libros (68,3 %) son los más leídos, seguidos por webs, blogs, foros (64,3 %), redes sociales (59,7 %), revistas (26,7 %) y cómics (10,8 %). Entre las mujeres hay una mayor proporción de lectoras de revistas y de libros, mientras que los hombres son más lectores de periódicos, cómics y de webs, blogs y foros, y redes sociales. El 92,1 % de los lectores son lectores frecuentes (leen todas las semanas). Cen- trándonos en lectores de libros, el 55,5 % de la población (el 81,3 % del total de lectores) son lectores frecuentes. Según el estudio elaborado por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) publicado en 2012 y referente a Argentina, Chile, Brasil, Colombia, Perú, México y España, el hábito de lectura (y limitado solo a la lectura de libros) muestra los datos siguientes: en España el 61 % son lectores de libros; en Argentina este número corresponde al 55 %; en Chile, al 51 %; en Brasil, al 46 %; en Perú, al 35 %; y al 20 %, en México. Mientras que en España se leían 10,3 libros por año, en Argentina esta cifra descendía a un 5,4 %; a un 4,5 %, en Chile; y a un 2,9 %, en México. Mientras en España y en Argentina se lee principalmente por placer, en México predomina una moti- vación más práctica (obtener conocimientos generales), y en Chile y Brasil por exigencia académica y para obtener conocimientos más generales. ¿Qué significan todos estos datos? Por un lado, los campos editoriales, por muy diferentes que sean, participan de las características que pueden obser- varse a nivel global: el crecimiento constante de los títulos nuevos no ha sido acompañado por el mismo crecimiento de la población; por otro lado, el cre- cimiento global de ventas de las tiradas de libros publicados después de 1962 corresponde a un 30 %, mientras que el crecimiento del préstamos bibliote- carios en la mayoría de los Estados ha sido más rápido que el de la venta de libros, lo que significa que la producción editorial a nivel global se ha ido fragmentando. Esto ha repercutido en las ganancias de las editoriales, ya que entre 2006 y 2014, el retorno sobre el capital de un título decreció de 57.500 euros a 37.606 euros (lo que corresponde a un tercio); en Eslovenia, el retorno sobre el capital se redujo de 46.821 euros en 1998 a 21.033 euros en 2013, lo que corresponde a un 45 % de la media europea. Aunque los estudios sobre los lectores muestran números constantes de lectores, también apuntan que están disminuyendo tanto el número de lectores frecuentes de libros como el de compradores. En un mercado limitado, como es el eslove- no, esto significa que el campo editorial –si tenemos en cuenta sus ingresos y el VERBA HISPANICA XXXII • LA LITERATURA EN ESPAÑOL DEL SIGLO XXI 140 retorno sobre el capital (y consecuentemente también sus recursos humanos y el nivel de su profesionalidad– se ha ido reduciendo. En cambio, ha ido aumentan- do la diversidad de los títulos publicados y de la oferta editorial (muchas veces brindada por microeditoriales con pocos empleados que la mayoría de las veces no han podido desarrollar destrezas específicas, ya que deben ocuparse de mu- chas tareas simultáneas). El ámbito hispanohablante, por otro lado, es grande a nivel mundial y está hasta cierto punto unificado (por la lengua principalmente, pero también por los grandes grupos editoriales), pero a su vez está fragmentado en Estados nacionales en los que siguen existiendo importantes pequeñas edito- riales que a través de sus catálogos se encargan de promover la bibliodiversidad. Agentes literarios El libro puede ser considerado, tal y como venimos señalando, un producto de carácter dual, ya que conlleva un prestigioso contenido cultural y es a la vez un producto de mercado. Es un bien en el que pueden apreciarse distintas tensiones propias del campo cultural, y a su vez una obra colectiva en cuya producción, distribución y recepción participan distintos agentes, la mayoría de ellos mediadores literarios. Aunque con frecuencia la mediación está vinculada a la promoción y/o ani- mación a la lectura, el campo semántico del término mediador remite, tal y como apunta Felipe Munita (2014: 36-44), a la superación de conflictos, al rol relacional («vincular y dar sentido»), a un espacio de apertura hacia los otros, a la metáfora del puente y del cruce. En la descripción de los distintos mediadores literarios, hemos mantenido el sistema de la historiadora y crítica literaria Urška Perenič, quien distingue entre tres niveles principales: la producción, la distribución y la recepción, reconociendo que los límites entre ellos no son tan esquemáticos como pueda parecer en un principio. 1) El nivel de la producción está compuesto principalmente por tres grupos: el de los autores y las autoras, el de las editoras y los editores y los que parti- cipan en el proceso de preparación del producto (el libro) para el proceso de impresión. El concepto de autor que esboza nuestro análisis se aleja del concepto ro- mántico de genio creador y refleja en la práctica del campo editorial el pro- ceso que Roland Barthes llegó a denominar como la «muerte del autor». La autoría, señala Maja Breznik, es un residuo romántico (en el arte moderno VERBA HISPANICA XXXII • BARBARA PREGELJ 141 el artista es considerado un productor) (2010: 82-83), mientras que Roger Chartier apunta que el texto literario no es logro de un solo autor, sino más bien una consecuencia de un proceso en el que participan varios agentes, sobre todo los cajistas (los componedores), los redactores de estilo y los edi- tores (2010: 11). Los límites de la creación vienen cuestionados también por los creadores que más que dentro de la cultura se ubican dentro de la contracultura, por las autoras que renuncian a la profesionalidad por amor al arte, por el diseño (¿puede ser la maquetación arte si la lleva a cabo un artista reconocido?) y por la influencia mutua entre varios autores (como es el caso, por ejemplo, la que se da entre el autor del texto y una ilustradora de un álbum, género típico de la Literatura infantil y juvenil). ¿Qué decir de los traductores, cuyo trabajo y creatividad dependen de las lenguas entre las que median, la política lingüística, la censura y la autocensura? ¿Cómo categorizar a esos autores polifacéticos que habitan distintas formas de crea- ción y son autores de textos propios, traductores, editores e investigadores, atravesando así distintos niveles del campo literario? Tampoco los editores y las editoras se quedan solo en el nivel de la pro- ducción. Un editor, aparte del aspecto creativo de su profesión, siempre está vinculado al mundo mucho más concreto de las reglas del mercado. Marijan Dović lo precisa todavía más: el trabajo de un editor y/o una edi- tora está condicionado –es decir, tanto limitado como favorecido– por aspectos económicos, ideológico-políticos, así como por las redes sociales (2010: 49). El nivel de la producción está, por lo tanto, constituido por: • Distintos tipos de autores y autoras: autoras de textos, ilustradoras, adapta- doras, traductoras 12 . • Editoras a los que hay que sumar los lectores profesionales, los redactores, los correctores de estilo, los correctores, los reprógrafos. Quienes en las edi- toriales se encargan de vender derechos ya se ubican en el nivel de la distribución, dado que ejercen de agentes literarios. • Diseñador (de cubiertas de libros) y maquetadora editorial (la que ma- queta todo el libro). • Impresor y encuadernador. 12 El empleo de la forma femenina es imprescindible ya que en el ámbito de la traducción es notable la feminización (Pregelj, 2019: 65-66), así como –según las estadísticas presentadas en los manuales donde se recoge la producción anual en Eslovenia– lo es en cuanto a la autoría de la Literatura infantil y juvenil. Habría que hacer un estudio entre los editores y editoras para conocer las dimensiones de este proceso. VERBA HISPANICA XXXII • LA LITERATURA EN ESPAÑOL DEL SIGLO XXI 142 2) El nivel de la distribución, dedicado a hacer llegar el producto a las manos del lector (adecuado), ofrece una imagen muy diversificada. Si por un lado siguen existiendo las profesiones que ya han podido observarse en el siglo XIX, como son los libreros y las bibliotecarias, la modificación en la organización de las editoriales también aquí ha ocasionado algunos cambios. Muchas editoriales, por un lado, acuden a empresas distribuido- ras que hacen llegar sus libros a las librerías y a las bibliotecas; por otro lado, la venta directa (desde las editoriales mismas) de libros también ha sido sometida a cambios, a consecuencia de las modificaciones del régi- men socio-político y, consecuentemente, también de la noción de libro; la venta puerta a puerta ha sido sustituida por la venta telefónica, aunque esta también se está reduciendo, cediendo su lugar a la venta a través de las plataformas en línea. Estos cambios han afectado tanto a los libreros como a los bibliotecarios y han contribuido al fomento y/o desarrollo de roles novedosos. Además, el nivel de distribución presenta muchos agen- tes nuevos, relacionados con la venta de derechos y con la comunicación con los usuarios finales y/o el público especializado (ferias de libros, fes- tivales, publicaciones promocionales en medios de comunicación, crea- ción de contenidos audiovisuales). El nivel de la distribución está constituido por: • Distribuidor: empresas especializadas que cuentan con toda la logística y personal necesarios (almacenes, medios de transporte, soporte infor- mático, comunicación con los compradores; vendedores ambulantes con sus contactos en librerías y bibliotecas). • Libreras: se encargan de vender libros y de aconsejar a los clientes y en ocasiones también a las instituciones culturales y/o medios de comu- nicación; las librerías han sufrido considerables cambios con la entrada de los grandes almacenes y con la venta a través de la web (véase Kovač, 2016). • Bibliotecarias: las bibliotecas, como ya se ha señalado, han vivido un gran desarrollo, lo que ha significado, como ha expresado la presidenta del Gremio de las Asociaciones de Bibliotecarios (Sabina Fras Popović), que de las/los bibliotecarias/os se exigen unos superpoderes, ya que tienen que seguir la producción de los libros, colaborar con las edito- riales y los medios de comunicación, aconsejar a los usuarios, organizar distintos tipos de eventos para públicos diferentes, diseñar proyectos de promoción de la lectura y de animación a la lectura, etc. VERBA HISPANICA XXXII • BARBARA PREGELJ 143 • Agentes literarias, quienes se encargan de vender derechos de autor a otras editoriales nacionales y extranjeras. • Empleados y/o colaboradores de editoriales que se dedican a la venta de derechos. • Empleadas de editoriales que se dedican a la promoción y a la venta de los libros publicados (departamentos de marketing) y de relaciones públicas. • Instituciones culturales que brindan mecanismos de apoyo a la publica- ción de los libros. • Otras instituciones y fundaciones que ayudan en la promoción de libros específicos. • Ferias de libros que ofrecen una posibilidad de venta directa (ferias de venta, abiertas al público general o al especializado) y de networking (ferias dirigidas a los expertos). • Festivales literarios generales o especializados (importantes para la cir- culación de la poesía y de obras de teatro y también de la Literatura infantil y juvenil). • Revistas literarias. • Radio, televisión y otros medios de comunicación en los que se publican extractos de textos que posteriormente se publican en forma de libro 13 . • Distintos proyectos nacionales y transnacionales que ayudan en la tarea de creación de redes (networking) y en la promoción nacional e inter- nacional de los títulos publicados. • Productores y posproductores de contenidos audiovisuales y otros profesiona- les técnicos que apoyan la distribución y la promoción de los libros y de diferentes tipos de autoras y autores. 3) A su vez, el nivel de la recepción, el de los lectores (y, por lo tanto, también de los lectores profesionales que ayudan con su elección a otros lectores) 14 , ha experimentado cambios considerables. Entre los mediadores que 13 Como afirmó André Schiffrin en una entrevista en Bukla, el número de los libros reseñados en periódicos generales está disminuyendo considerablemente (Schiffrin; Rugelj 2007: 8-9). También los datos, recogidos por el Ministerio de Cultura esloveno muestran la misma ten- dencia: en el periodo entre 1993 y 2008, la aparición de reseñas de libros en los periódicos y en la televisión eslovenos se ha reducido en un 40 % (en Rugelj, 2010: 154). 14 En su respuesta a la pregunta «¿Quién es el que escoge?» formulada en la revista Primerjalna književnost (de la que en este artículo hemos citado varias contribuciones), Darko Dolinar indica a los lectores como los que eligen las obras; de hecho, remarca la etimología de la pa- labra eslovena lector (bralec) como alguien que escoge. También recuerda el origen parecido en las lenguas romances y en alemán (2010: 72). VERBA HISPANICA XXXII • LA LITERATURA EN ESPAÑOL DEL SIGLO XXI 144 facilitan la recepción que enumera Perenič, algunos se han consolidado, otros se han marginalizado y también han surgido otros nuevos, vincula- dos a las nuevas tecnologías que en el siglo XIX todavía no existían. El nivel de la recepción se compone de los siguientes agentes: • Lectores, oyentes, espectadores: Los estudios de la recepción (excepto en el campo de la Literatura infantil y juvenil) suelen excluir las trans- misiones radiales, mientras que los datos sobre la publicación de obras de teatro suelen ser parciales, ya que tienen en cuenta solo las obras impresas y no las que se estrenan en los teatros. • El rol de la crítica literaria ha pasado de ser el mediador principal a una figura mucho más marginal. • Su lugar lo ocupan las blogueras, quienes, como afirma una de ellas, «no son críticos literarios, por eso sus escritos pueden entenderse. […] Comparten sus opiniones en las redes sociales. Son autodidactas, cuyo público son los que de verdad leen y compran libros». • La vloguera comparte su opinión a través de contenidos audiovisuales. • Las revistas literarias de adolescentes y destinadas a los niños suelen publicar críticas, entrevistas, columnas, listas de los libros más leídos que preparan expertos, bibliotecarios, influencers, periodistas literarios, etc. • En el ámbito de la Literatura infantil y juvenil, son muy visibles tam- bién los promotores y animadores de la lectura, que pueden ejercer su trabajo (talleres con niños) en bibliotecas, escuelas, festivales, etc. • Los premios literarios son otro de los mecanismos que ayudan a promo- ver los textos literarios. • Otro mecanismo, resultado de la reflexión de los expertos, es el canon literario, en el que, se supone, se destacan las obras más originales, las más representativas de una época y las que con su atemporalidad logra- rán enfrentarse al pasar del tiempo. Cabe preguntarse qué elementos sociales y particulares lo determinan y por qué. • Las investigaciones axiológicas están vinculadas al sistema de la edu- cación, en el que algunos –los estudiosos de la literatura, los historiadores literarios y los teóricos que suelen trabajar en la educación terciaria y en colaboración con otras instituciones de investigación– investigan, estudian y establecen el canon, transmitiendo sus conocimientos hacia abajo en la pirámide, a la enseñanza secundaria, a la primaria y a la educación preescolar. Aquí es donde la mediación literaria de las edu- cadoras, las maestras, las profesoras ayuda en el proceso de la socialización literaria de alumnado y estudiantado. VERBA HISPANICA XXXII • BARBARA PREGELJ 145 Conclusión La literatura es un sistema que es posible solo gracias a la lectura y a la labor de agentes que actúan dentro del campo literario, cuyos cometidos y roles pueden clasificarse utilizando estos tres niveles: producción, distribución y recepción. Esta clasificación puede recordar, por un lado, la triada que en los estudios literarios solía ocupar el interés central de los investigadores: autor – texto – lector. Al mismo tiempo, sin embargo, también señala la insuficiencia de la misma, ya que solo a través de una imagen mucho más compleja y diversifica- da, a la vez en el plano horizontal y en el vertical, como la que se brinda en este esquema, pueden explicarse las fuerzas que actúan en el campo y configuran un mapa del mismo en un tiempo determinado. El estudio de los mediadores literarios analizado en este capítulo ha enfatizado su importancia en el dinámico sistema literario, ponderando que aparecen en los tres niveles del sistema y que están en transformación y desarrollo conti- nuos. Algunos están mejor investigados que otros, como por ejemplo los más recientes. A su vez, estos últimos, y sobre todo los que se apoyan en las nuevas tecnologías, muestran de qué maneras la lectura de la literatura se inscribe en un campo cultural más amplio, con el que es capaz de dialogar no solo a tra- vés de textos, sino también a través de su sistema (de funcionamiento). Otros sistemas con los que nos topamos al analizarlos son la organización política y social, la economía, la industria cultural, la comunicación, la biblioteconomía, los medios audiovisuales, la informática y el sistema educativo. Asimismo, he- mos podido observar que los «hábitos» de los agentes incluidos en este artículo a veces son de carácter individual, otras veces de carácter institucional; pueden estar bien vinculados a una sola persona (y a una profesión), bien organizados de manera opuesta, cuando varias profesiones relacionadas confluyen en un solo individuo. Bibliografía Breznik, M. (2010): «Splošni skepticizem v umetnosti». Primerjalna književnost, 33/2, 75-86. Colomer, T. (2002): «El papel de la mediación en la formación de lectores». En: Lecturas sobre lecturas. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 9-29. Comercio interior del libro en España 2021. Madrid: Federación de Gremios de Editores de España, 2022. VERBA HISPANICA XXXII • LA LITERATURA EN ESPAÑOL DEL SIGLO XXI 146 Chartier, R. y Balžalorsky, V. (2010): «Literatura in besedilna posredovanja». Primerjalna književnost, 33/2, 11-26. Chico Rico, F. (1995): «Introducción a la Ciencia Empírica de la Literatura». Teoría/Crítica. 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Según el constructi- vismo radical (Francisco Varela, Humberto Maturana, 1984), el significado del texto no es sino mero resultado de operaciones cognitivas de cada uno de sus lectores y lectoras, lo cual convierte la lectura en un instrumento de polinter- pretación. La ciencia empírica de la literatura (Siegfried J. Schmidt, 1995; Ma- rijan Dović, 2004; Urška Perenič, 2010) pondera sus múltiples (y también con- tradictorias) formas (ideas, expresiones, significados) que dejan de ser propias de un solo texto literario para convertirse en una característica del sistema mis- mo, constitutiva y propia de todos y cada uno de sus componentes. El dinámico VERBA HISPANICA XXXII • BARBARA PREGELJ 149 y complejo proceso de construcción de significados de un texto literario viene multiplicado tanto por tres niveles del funcionamiento del sistema literario (el de la producción, el de la distribución y el de la recepción y reproducción), como también por la multiplicación que dentro de los mismos sucede a través de cada uno de sus agentes. Son ellos los que hacen posible que un manuscrito se convierta en un libro y llegue a las manos de sus diferentes lectores. The importance of reading for the literary field Keywords: reading, radical constructivism, empirical science of literature, construction of meaning, literary system The main objective of this paper is to reflect on reading, a traditional tool of literary communication, from the perspective of radical constructivism and systemic studies of literature. According to radical constructivism (Francisco Varela, Humberto Maturana, 1984), the meaning of a text is merely the result of the cognitive operations of each of its readers, which turns reading into an instrument of polyinterpretation. The empirical science of literature (Sieg- fried J. Schmidt, 1995; Marijan Dović, 2004; Urška Perenič, 2010) weighs up its multiple (and also contradictory) forms (ideas, expressions, meanings), which are no longer specific to a single literary text but become a characteristic of the system itself, as well as each and every one of its components. In a literary text, the dynamic and complex process of meaning construction is multiplied both by the three levels on which the literary system functions (production, distri- bution and reception, and reproduction) and by the multiplication that takes place within them through each of its agents. They are the ones who make it possible for a manuscript to become a book and reach its readers. Pomen branja za literarno polje Ključne besede: branje, radikalni konstruktivizem, empirična literarna veda, konstrukcija pomenov, literarni sistem. Glavni cilj tega prispevka je reflektirati tradicionalno orodje literarne komu- nikacije: branje z vidika radikalnega konstruktivizma in sistemske literarne vede. Po radikalnem konstruktivizmu (Francisco Varela, Humberto Matura- na, 1984) je pomen besedila zgolj rezultat kognitivnih operacij vsakega bralca, zaradi česar branje postane instrument poliinterpretacije. Empirična znanost VERBA HISPANICA XXXII • LA LITERATURA EN ESPAÑOL DEL SIGLO XXI 150 o literaturi (Siegfried J. Schmidt, 1995; Marijan Dović, 2004; Urška Perenič, 2010) izpostavlja mnogotere (tudi protislovne) dimenzije besedila (tematiko, izraz, pomen), ki ni več značilnost posameznega literarnega besedila, temveč bolj značilnost samega sistema in vsakega agenta, ki v njem sodeluje. Dina- mičen in kompleksen proces ustvarjanja pomena literarnega besedila se tako pomnoži na vsaki od treh delovalnih ravnin literarnega sistema (produkcija, distribucija ter recepcija in reprodukcija) kot tudi z vsakim agentom, ki nanje deluje. Prav ti agenti pa omogočijo, da rokopis postane knjiga in doseže raz- lične bralce. Barbara Pregelj Barbara Pregelj es Doctora en Literatura y Profesora Adjunta de la Univer- sidad de Nova Gorica. Su ámbito de investigación comprende sobre todo in- terpretación y distintos aspectos de la recepción de la literatura española en Eslovenia, la traductología y la literatura infantil. Organizó varios simposios, es autora de numerosos libros, artículos y capítulos en libros de ámbito nacio- nal e internacional. Además, ha participado en función de ponente en diversos congresos, mesas redondas y talleres. También es traductora, intérprete jurada y editora en la editorial Malinc, donde dirige proyectos de animación a la lec- tura a nivel nacional e internacional. Dirección: Klanska 17 1215 Medvode Eslovenia Correo electrónico: barbara.pregelj@malinc.si